jueves, 6 de septiembre de 2012

¡Mis dudas!




No logro poner en orden mis ideas, sentada frente al ordenador intento revelarme de algún modo, aplicando la lógica, dominando mi sensatez, pero mi mente, como si de una coctelera se tratara agitada con energía, tiene revolucionados los argumentos, carece del raciocinio suficiente para expresar seguridades, mis criterios se han vuelto dubitativos, carente de certezas, solo sé  que tengo cincuenta años,  en lo demás no veo ni un atisbo de claridad.  Las bases o pilares en las que afiancé mis ideas sobre la concepción de la sociedad, de sus implicaciones, de las libertades, de lo válido y lo justo, de lo bueno, de lo auténtico y legítimo, no son reales y me siento pequeña, no quiero que mi mundo se fragmente en multitud de pedacitos, y sigo aquí, sentada frente al ordenador, intentando poner en orden mis pensamientos, para estar segura, para creer en algo, para tener fe  de nuevo.


¡Pobre existencia la mía!


El caminante
De Angustias de las Cuevas (2009)



¡Pobre existencia la mía! Ahora que paseo solo, noto como mis pies se hunden  dejando huellas profundas en la orilla del camino, pero la ola, en un acto de prepotencia las ha cubierto, ahora vuelvo la mirada y ya no están, han desaparecido, mis huellas se fundieron  en la orilla.

 Ahora, después de tantos años vividos, de tanta lucha, tropiezos, caídas y esfuerzos, veo que de nada han servido, y  me siento vacío, insustancial.

  Se ha apropiado de mí la tristeza, el desconsuelo, la amargura. Yo qué creí comerme el mundo  y es él  funestamente, el que me engulle a mí,  día a día, segundo a segundo, ¡ya ni mis huellas serán testigos de mí caminar!, ahora sé ¡qué ya no quedará ningún rastro de mi pisar por el camino de la vida, el de mi vida!       

FINALISTA: ¡Tu mirada!

 (Este microrrelato fue finalista, y anda metido por ahí, escondido, entre algunas de las páginas de "Cachitos de amor", pero está ahí, ese lugar se lo ha ganado a pulso)





        Sorteaba un espacio en el que las miradas se agolpaban, se estorbaban, se cruzaban unas con otras, se estrellaban; mientras otras fluían libremente según su libre albedrío, sin pretensiones, dejándose llevar. En ese lugar, mi mirada no tenía esperanzas, deambulaba sin orden ni concierto, evitando el choque, alertando a mi guardia. Pero perdí la batalla, tu mirada apresó la mía, y cedí.



FINALISTA: "La utopía y mis sueños"


(Este microrrelato fue finalista, y anda metido por ahí, escondido, entre algunas de las páginas de "Bocados sabrosos", pero está ahí, ese lugar se lo ha ganado a pulso)







        ¡Perdí, inconsciente de mí!, dejé que mis sueños coquetearan con la utopía, 

y esta se los llevó, allí donde los sueños son irrealizables, allí estarán los míos.