miércoles, 17 de diciembre de 2014

Las brujas de Macbeth, las pérfidas hermanas...



Las Brujas de Macbeth, actualizadas:
De las tres hermanas, la más inteligente tiene colocado el  gorrito negro,
la rectitud se percibe en su  porte, de grades poderes maléficos y enredadores, es  la temida Elena.
La que aparece a su izquierda, Lavender, la de belleza hechicera,
la hermana siniestra, la alumna más aventajada en las artes de las pócimas, filtros, y potingues embaucadores…
La que se encuentra situada a la derecha, la hermana recién llegada,
la más torpe de todas, su rostro refleja incertidumbre,
Angustias se llama,
 aún debe aprobar la asignatura de los mejunjes…


Fotografía creada, y perfeccionada por el genial 
Javier Parra de Santiago





Asentadas en el drama,
rescribiremos la trama que nos corresponde.
¡La hora ha llegado!,
los brebajes han de ser los “malhechores”…

¡Qué no nos tilden de endiabladas!!!
¡qué somos las maléficas disfrazadas!
Adentrémonos en el espacio que recorre
el portador de la muerte, Macbeth,
con su compañero en la batalla, Baquo.
Jajajaja!!!, será él,
el villano cruel que acabará con
la bondad extrema de Duncan
el rey caballeroso!!!

Pobre astuto,
¡qué como lobo asustado caerá en la trampa!
¡Esperad, que ahí llega!
¡vaticinemos su supremacía!
¡reavivamos su egolatría!,
con el conjuro elaborado,
será él,
y  no las pérfidas brujas,
las que causemos los dañinos asesinatos!!!

¡Ya llega,
anunciémosle al envidioso Macbeth
de su futuro reinado!!!
¡Emponzoñemos la trama,
auspiciándole a Baquo su compañero
Jajaja!!!,
Qué sus hijos alcanzarán también el reinado!!!

         -Estimado futuro rey y compaña.

         -De qué hablas, marchaos, qué sois ponzoña!!!
         Apartaos del camino, ni soy rey, ni lo seré nunca
         ¡qué nuestro rey es Duncan al que prestamos
         la lealtad suprema…

         -Quién asevera semejante cosa?,
         Macbeth confía en nuestros conjuros, serás rey,
         Y tus hijos, Baquo, conseguirán el trono
         Ya está escrito en las leyendas de los creadores…
         Leído está en los pozos de los brebajes
         que tiñen de negro la luz del día…

Ya estaba hecho, la argucia obtendría su premio.
Las malévolas sembraron la semilla del embuste,
ya Macbeth comienza a ambicionar el trono,
será el comienzo de la tela tejida de araña
con dos gotitas de embrollo…
        
Ya éste que cae en la ambición desmedida…
Y continúa el conjuro engañoso,
¡pobre rey insaciable del poder fatuo!
¡Qué no era él, el vaticinado!!!

Ya las brujas ríen en la cumbre siniestra
y lúgubre de la noche…,
contemplando placenteramente
de sus conjuras satisfechas…

Por fin se asienta el pánico y la zozobra
enturbiando el alma del Macbeth,
el rey proclamado…

Aunque la trama enredada y
las pérfidas profecías, consiguieron
la finalidad profetizada…

¡Sólo un heredero de sangre,
solo uno, se aposentará en el trono!!!
el sobreviviente de Baquo!!!
Jajaja!!!
Ése,
el que llegará a ser el soberano!!!



jueves, 27 de noviembre de 2014

Pobres ilusiones….



“El jardín de las Delicias” (detalle)
De Hieronymus Bosch (1480-1490)




Pobres ilusiones que solo son eso,
Ilusiones,
meros espejismos en la noche negra…
Cuando la normalidad
regresa al campo abonado de batallas.

Su víctima, el soñador,
 el vencido de la mañana,
tras el abandono incierto qué da paso a la tregua…

Parapetado en trincheras,
tejidas laboriosamente,
con ilusiones, sueños,
y una miaja de esperanza:
y se muestra dichoso, 
y bebe del brebaje ilusorio.

El que le otorga comulgar con los dioses,
acariciando, por un instante,
delicadamente a su estrella…

Y se queda al resguardo,
socorrido bajo el  breve Preámbulo
de refriegas,
ése que da paso a las utopías pasajeras…

Pobre plagio que se muestra desafiante,
¡qué desune lo cierto, lo real!,
de las ilusorias ensoñaciones de la noche negra,
¡convirtiéndolas!, 
en rivales de contiendas…

¡Qué no se tocan,  qué no se palpan!,
Porque la una,
¡desarma, la esperanza idealizada,
de la otra!!!



domingo, 2 de noviembre de 2014

Te regalo….



La pesadilla (1781)
De Johann Heinrich Füssil





El cruel advenedizo de los Sentimientos,
el esperpento más diabólico y sanguinario,
espera pacientemente,
cada día, sin prisas.
Terco, pertinaz, constante…

Aguarda la llegada de su secuaz cómplice,
al Sueño de media noche,
el que será su ayudante en el empeño…
Cuando éste llegue usurpando los pensamientos
que enfangaran los latidos
de las almas cristalinas…

Ya lo consiguen, el uno al lado del otro
manejando  al manejado,
ya éste, que cede
Ya el manipulado que deja su grito díscolo
al descubierto…

Y en el negro de la noche sin estrellas,
por fin, una voz, resuena en el silencio,
es el secuestrado ya liberado por los compinches,
que ya grita, en un lamento,
aunque nadie escuche su llanto,
aunque a nadie le sirva:

¡Te regalo un hueco en los sueños de todas mis noches!
¡Te regalo el instante mágico de mis horas en las mañanas!
de mis minutos, de mis segundos,
pero de todos los que me restan de vida…

¡Pobre!, mil veces, necio el manejado,
que se dejó llevar por los usureros,
desconociendo del final más que estipulado
que ya  dejaron  su alma estigmatizada,
dañada, malherida.

Aunque en la mañana
llegue un nuevo día,
que ya  regresará sentenciado,
cargando por siempre con el Sueño
de ése, 
el inalcanzable de la noche, del crepúsculo
y de la amanecida…


martes, 28 de octubre de 2014

Maldito Tiempo...



Maldito Tiempo...


Narración de Angustias de las Cuevas

Música de Moises Lorenzo



video





Maldito Tiempo...

Bocetos
De Ramón Casas


Mientras los  instantes prosiguen su caminar veloz, el maldito tiempo, continúa al acecho. Él maneja los hilos, él, el relativo, el que no sucumbe a los deseos, él que se apareja en el lado opuesto de nuestros empeños…
¡Maldito tiempo, que discurres a la contra!, yo quiero que pases lento, y tú la velocidad de la luz alcanzas…, yo necesito que discurras veloz, y tú consigues la ceremoniosa lentitud de los instantes!!!
¡Maldito, maldita tu relatividad, maldito tiempo!!!


…faltan razones!!!


Pigmalión y Galatea
De jean-Léon Gérôme (1824-1904)



Corazones al descubierto,
sin disfraces, sin farsas ni disimulos.
Corazón sin peladuras,
sin enfrentamientos
sin deslealtades.
Porque él no entiende
de las artimañas que emplean los seductores
que atrapan parte, solo la nimia sombra
que ensombrece los  ¡Te quiero!
de un corazón abierto, sin dobleces,
al descubierto…

Ése que muere en cada entrega,
Ése que sufre con dolor de satisfecho.
El que reluce en la sombra,
siendo la sombra su techo…
¡Pero necio, insensato, absurdo!!!
¡Te faltan razones!!!
¿De qué hablas?
¿Cómo te atreves?
¡Pobre necesitado de las artimañas  hechiceras!
¡Necio, qué por ti solo, no manejas!
¡Absurdo pretendiente del éxtasis!
¡Si no eres nada!,
solo la nimia de la invisible capa
que cobija la pasión, la euforia,
el complejo paradigma de la felicidad
la plena, la completa, la deseada
desde el inicio, desde el brote
que germinara en ¡Te quiero!…


lunes, 1 de septiembre de 2014

¡Sólo por ti!!!


Ganador del I Concurso de Poesía Romántica de viveLibro

Con la poesía ¡Sólo por ti!





¡Sólo por ti!!!



Por ti!!!!
daría la vida, pero eso es fácil ya es tuya.

Por ti!
engulliría el Universo para vomitar estrellas,
ésas que te servirían de aposento.

Por ti!
preñaría  las palabras huecas para que parieran te quieros
que inundaran tus oídos, 
para que te sonaran a bello.

Por ti!
rajaría la tierra en dos,
en una asentaría un verano cálido,                                    
en la otra parte un invierno tierno,
para que elijas lo que quieras,
si el verano o el invierno.

Por ti!,
limpiaré la noche de calvarios, de parricidios, 
de asesinos confesos,
de perversiones, de esos que ennegrecieron su alma,
y no cesaría hasta convertirla en día,
en la luz de la mañana del día.

Por ti!,
me clavaré las uñas hasta las entrañas,
hasta llegar al corazón abierto
al que destruiré, con fuerza, con furia, con saña,
ya no desearé que lata, ni que sienta,
quiero que se quede prendido en el minuto de amor más excelso,
en el más glorioso, en el más intenso.

Quiero que sea su principio y su final,
su máximo y su mínimo,
su ambigüedad desterrada,
su minuto de gloria,
la apoteosis, el delirio,
para que se quede prendido en aquel minuto del tiempo,
para que se pare el tiempo,
para que se pare mi tiempo,
cuando mi corazón no lata, 
cuando ya no pueda sentir más de lo que siento.

Por ti, y solo por ti, estaría dispuesto a todo eso,
pero aún debo tener paciencia,
aún debo esperar  qué llegues,
aún debo esperar al tiempo,
aún no te conozco siquiera,
pero sé,
que ya por tu amor me siento perturbado, necesitado, 
famélico, y despojado,
¡hasta desterrado me siento!

Porque por ti, ¡hace siglos ya!,
¡hace siglos ya,

qué por ti  me convertí en un loco sediento!!!!



domingo, 17 de agosto de 2014

Varada…



Barca en la laguna
De Carlos Haes



Cuando me toque mi hora,
y se acabe mi tiempo…
¡Déjenme la aurora, y los hoscos humedales!
¡Déjenme el descanso, entre las fangosas tierras!
qué quiero que el azul cobalto, se apiada
de mi llanto, él  me devolverá 
mi figura tras el cristal
empañado,
a pesar de sus enturbiadas olas…!

¡Y por fin regreso!
¡por fin retorna a mi esqueleto la vida!
¡Los ramajes del hondo corazón, me acarician!
Mi alma se estremece,
al reconocerme tras el viejo armazón
desdibujado
en que me he convertido…

¡Atended mi llanto,
corrientes, que sanáis mis heridas!,
¡qué me balanceáis, tiernamente!
Cobijándome en un vaivén rítmico,
acompasado, 
mecido por  las tibias olas que discurren
lento, de tan lento,
como sin prisas…

¡Pobres desafiadores de lo bello!,
desconocedores de la entramada posesión
que la Fundadora cobija…

Ella, la que tutela,
la doctorada en belleza, la sublime
creadora del paisaje grandioso
del escenario sublime
que remueve hasta lo más profundo…

Ella, la bucólica Naturaleza,
que me transporta  a la otra vida
y me invade de savia fresca,
lozana, recién paridas…

¡Déjenme llorar mis sueños!
¡Déjenme consumir mis restos
en el viejo hontanar de mis recuerdos!
¡Déjenme descansar a solas!,
Porque son otros tientos ahora,
los que rescataran mis cenizas!!!


jueves, 24 de abril de 2014

¡Ay, amado mío!!!


Basada en Ophelia, un personaje ficticio de la obra de William Shakespeare, titulada “Hamlet”; personaje trágico, convertido en mito al ser motivo de inspiración para numerosos  artistas….

Ophelia, enamorada de Hamlet, se vuelve loca cuando descubre que su amado acaba de asesinar a su padre, al confundirlo con otra persona. Ophelia en su desvarío, comienza unos cantos, mientras ofrece flores a las lóbregas aguas del río, donde, ¿se suicida?, ¿pretende su descanso’, o cae fortuitamente en sus aguas…



“Ophelia”
De Sir John Everett Millais (1851-1852)



Y perdurará mi llanto cobijado entre las letras,
y retratarán el aspecto de mi externo,
engalanándolo con flores muertas.
Creerán la leyenda que fraguarán los genios
los maestros, los doctos de la experiencia…,
ésos que después de los tiempos
me mantendrán atada a la existencia.
A ésa que un día  fue,
a la que una tarde se quedó atrapada
en la mitad de dos mundos,
¡entre tu delirio desbocado que me aniquiló,
y mi locura de amor, que destruyó mi existencia!

Y así, en medio del  desconcierto,
en ese preciso instante donde se fraguó mi destino,
mantendré mi ser acompañado
por  un sueño plácido,
sin cantos con cadencias de armonía,
tan sólo el reclamo de los  orquídeas  y los juncos,
o el suave roce de las hojas aceitunadas,
que también están muertas,
¡qué ya no están vivas!,
porque ahogaron su leve embrujo del canto
en este cristal del agua sombrío,
donde se quedarán por siempre, 
los despojos de mi vida…

Porque continuaré viva, a pesar de no estarlo,
porque me hundió tu locura
y la hice mía,
con su lamentable seducción ingrata.

Porque te amé hasta el delirio,
hasta más allá de la enajenación de este alma,
que aún sufre, que aún pena lamentándose cada noche,
sin acompañantes de violines,
ni  clarinetes, ni trompetas.

Porque ya el fagot tocó a réquiem,
ya la tuba, tocó a muertos
y le siguieron a mi canto atormentado,
ése que suena en el fondo,
el que se lamenta desde las lóbregas aguas del río…

       ¡Ay, amado mío!
¿Por qué, oh, príncipe mío me acercaste al abismo?
¿Por qué me enviaste al exilio?
¿Por qué, amor, tanto resentimiento?
¿Por qué, si eras mi vida?

¡Ay, amado mío,
que inundaste cada minúsculo espacio mi ser,
que dejó de ser,
que ya dejó de latir
porque se quedó nula su existencia!
¿Porqué llegaste tiranizándome, como arrasando mi débil
e infanta aprendiz de alma?,
Destruyendo los sueños,
evaporando mis ansias, cubriendo mi cielo
de estrellas blancas, con el tul del negro enlutado!!!

Y me causaste tanto dolor y congoja,
que vertí mil lágrimas de sangre,
y  me ahogaron en el desconsuelo
cuando te escuché cual Cicerón blandiendo
con espadas de letras,
un mensaje
una codicia, o un lamento:

¡Morir, o dormir…, o quizás soñar!...

Y se  quedaron prendidas con alfileres de fuego
cada letra de las palabras,
de cada palabra funesta,
en la hechura de mi agónica tristeza.

No bastándote, ¡tanto dolor proporcionado!,
reemprendiste, de nuevo  tú acometida.
¡Pobre de mí!
Uniendo a tu hechizo ejercido,
la crueldad de robarme,
despojándome de ése otro amor,
ése, de aquél que me dio la vida…

Por eso cedí al reclamo,
por eso precipité mi descanso
y ahogué mis desconsuelos en el cristal de las aguas,
que corren lento,
de tan lento, que me aguardan
porque esperan y me reclaman,
y gritan mi nombre que suena a lo lejos:

            ¡Dulce Ophelia!
            ¡Ven!
            ¡Acude!
            ¡Éste es tu sitio, tu sino, tu concluyente final,
        el de tus días!

Y ya acudí presurosa, 
ya el deseo que corroyó mis entrañas,
me exige.
Los fuertes efluvios de un amor encubierto,
me pretenden.
Ya retoma el espacio mi delirio,
que deshace el minúsculo instante de cordura
el que alberga mi realidad,
la más siniestra.

Y las voces que se impacientan,
Y de nuevo,  ¡qué me apremian!,
es el canto amargo del lóbrego río que reclama mi presencia.

            ¡Noble río, espérame!,
            ¡Qué ya llego presurosa!
            ¡Qué quiero someterme a tus aguas, noble río!,
            ¡Qué quiero que me cubras con flores sombrías
        mi ropaje y lo corpóreo de mi existencia!

¡Porque ahora quiero vivir, sabiendo que existiré
en el espacio del desvarío, del absurdo,
el de mi locura manifiesta!…

Y ¡por fin el descanso!
¡Por fin el sueño eterno
que te mantendrá conmigo!
Ya no podrás alejarme.

¡Ay, amor mío!,
¡ya te quedarás  atado
a la pasión que te profeso!
                       
¡Aunque engalanada en el espejo del río
con ramales tornasoles,
de orquídeas y de violetas!